22.10.12

'' Amanecí entre sábanas blancas. La ventana estaba abierta y el sol, mezclado con una suave brisa primaveral, inundaban el cuarto. Lo único que poseía eran recuerdos vagos de la noche anterior, y su perfume marcado en mi piel. Me incorporé, me refregué los ojos. Noté que el maquillaje que había usado seguía en mi rostro. De pronto, me di cuenta de que estaba en una habitación que ya conocía, pero al verla de día, me parecía otra completamente distinta (solía irme antes del amanecer de ahí).
  En cuanto terminé de replantearme que era la primera vez que pasaba una noche entera en su casa, y luego de que encontré una remera suya para ponerme, entró por la puerta de la habitación con una bandeja con el desayuno. Me dio un beso, me acomodó el pelo detrás de la oreja y dijo 'sos linda cuando te despertas, pero más lo sos cuando dormís'. Me hizo sonrojar. De golpe sentí que tenía 12 años nuevamente, y estaba en frente de mi amor platónico, a continuación de eso sentí presión y miedo. Nunca creí en las relaciones, nunca creí en que la rutina funcione. Creo que la monotonía es lo que mata al sentimiento, a la pasión. Y le tengo pánico al amor.
 Cruzamos algunas palabras, el notó que estaba extraña. Nos conocemos hace años, y sabe interpretar mis expresiones, mis miradas, mis silencios. Vivimos una especie de amistad, que se la pasa en el límite entre el sentirnos hermanos, y sentirnos amantes, pero esta relación no incluía sentimientos relacionados con el amor de una 'pareja'. 
 Simplemente tuvo que levantar mi cara con su mano, mirarme a los ojos, y yo entendí que estaba preguntando que me pasaba. Lo único que logré decirle fue 'tengo miedo de enamorarme de vos'. ''

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