30.5.13

Quiero entregarte pedacitos de mí.
Quiero entregarte mis sueños y más.
(Quiero contarte lo que nadie sabe).
Quiero prestarte una sonrisa y que me devuelvas mil.

15.5.13

Transparencia, sinceridad.
Sos tan tan transparente, tan tan vos.
Ningún sentimiento se oculta tras esos ojos.
Ningún pensamiento pasa desapercibido.
Ningún enojo es apagado, ninguna pasión es acallada.

Y a veces sos tan trasparente que no te ves.
Y a veces sos tan transparente que no te ven.

10.5.13

Antes de un recuerdo.
Antes de un te extraño.
Antes de un perdón.
Antes de un llanto.
Antes de un abrazo.
Antes de un te amo.
Antes de un beso.
Antes de lanzarnos al abismo.
Antes de sonreír.

Me cansan las hojas en blanco.
Cuando intento escribir, cuando intento leer mi imaginación.
Cuando intento empezar de nuevo.
Cuando intento no cerrar mi corazón.
Intento, intento y muero en el intento.
Porque mis miedos me opacan,
porque en vez de una hoja en blanco, veo una hoja en negro.
Porque no me creo capaz de avanzar.
Me cansan las hojas en blanco porque no me dejan ver.
Las hojas en blanco me obligan a pensar y pensar,
¿con qué puedo rellenar?
Y tanto relleno que busco, y tanto extra que quiero agregar
me lleva a olvidarme de lo esencial.
Pero cuando me acuerdo, otra vez mis miedos me opacan.
Entonces tiemblo cada vez que veo una hoja en blanco.
Llora mi imaginación, mis miedos, mi corazón.
Lloro yo.

3.5.13

 Vivimos en un eterno masoquismo. En un eterno tire y afloje. Que me gusta, pero no. Que no me quiere, pero lo hago reír. Que nos llevamos bien, pero nos peleamos. Que nos gustamos, pero apenas nos conocemos. Que sí, que no. Que blanco, que negro.
 Vivimos en un eterno masoquismo sólo por interesarnos por alguien que tiene su corazón en otro cuerpo, su mente en otra vida y su alma en otro sentir. Y, ¿cuántos de nosotros sabemos que la persona que más nos importa, no nos merece ni un poco?
 'Ama a quien llora por ti' dijeron una vez, y se me grabó a fuego en la piel. ¿Es posible? Si cada uno de nosotros amara a quien llora por nosotros, volveríamos al mismo masoquismo anterior, ya que dudo que exista una persona que no tenga alguien que anhele hacerla sonreír. Entonces, preferimos quedarnos con el masoquismo que nosotros mismos elegimos, que nosotros mismos inventamos. Aquel que apenas conocemos y nos hace sentir paz, o aquel que conocemos tanto que nos da felicidad. 
 Vivimos en un eterno masoquismo y sí, si es así, es porque nosotros lo quisimos.

2.5.13

Quiero que me invites a respirar tu aire, a soñar tus sueños.
Quiero que confíes en mis oídos, quiero que mi mano sea tu sostén.
Quiero que te reflejes en mis ojos, que los aprendas a leer.
Quiero morir en vos y que vivas por mí.
Quiero que compartamos muchos recuerdos, algo de humo y bastantes besos.
Quiero recordarte qué es sonreír, y qué es sentir mariposas en el estómago.
Quiero que dejemos de ser dos.
Quiero morir en vos y que vivas por mí.

(Quiero que me aprendas a leer).
Disfruto de no pedir permiso.
No pido permiso para pensar, para sentir.
No pido permiso para bailar en medio de la calle, o para cantar.
No pido permiso para sonreír, para gritar, ni para llorar.
No pido permiso para enamorarme del mundo, de la vida, de tu risa.
No pido permiso para equivocarme, ni para enojarme.
Simplemente disfruto de no pedir permiso, para vivir.