' Te llamé y no se porqué. Supongo que te llame para decirte que te extraño, o para asegurarme de que estabas dormido. Quizás simplemente no querías escucharme, pero prefiero pensar que estás dormido. No sé si te llamé para demostrarme a mí misma que puedo decir lo que siento, o para perder un poco más mi dignidad después de que me hayas dejado.
Supongo que te llamé para decirte que te extraño, y te lo repito para que te quede claro. Extraño tu forma de respirar, la forma en la que se escuchaba tu voz cuando apoyaba mi cabeza en tu pecho. Extraño como caminabas, y ese odio que le tenías a la incomodidad de caminar abrazados o de la mano (aunque era muy frío de tu parte, también lo extraño). Extraño tu cara de enojado, tu cara de tranquilidad. Tu cara de celoso, de irónico, de 'yo no fui'. Extraño esa cara que ponías cuando querías darme lástima, y extraño tus abrazos. Extraño tus besos, tus pausas, tus risas. Extraño tus planteos y tus problemas. Extraño cuidarte y que me cuides. Extraño tus ganas de soledad. Extraño esa forma rara que tenías de quererme. Extraño el saber que conoces todo lo que me gusta y todo lo que no. Extraño que me discutas, que me muerdas y también extraño tus cuelgues. Extraño tus enojos. Extraño todo lo que sos. Extraño sentirte. Extraño verte. Verte conmigo. Extraño lo que eramos y lo que no. Extraño todo lo que podríamos haber sido. Te extraño a vos. '
No hay comentarios:
Publicar un comentario