Se me aflojan las piernas. Vos no me buscas, pero yo estoy tan débil, tan sumisa, que me aferro a todo lo que sos. Me siento a tu lado mientras buscas una posición para dormir, yo simplemente me quedo a observar. Me recuesto, te siento más cerca. Nuestras manos sujetadas tan fuerte, nuestras piernas entrelazadas. Tu respiración, cada vez más suave. Me pierdo en las lineas de tus labios y tu barba despeinada. Con la mano que me queda libre busco dibujarte una sonrisa. Acaricio tu espalda, tus brazos, tu pecho, tu cara. Te lleno de besos, de miradas. Te hago sentir bien. Con vos me siento viva, todo gracias a esas malditas cosquillas que me recorren de punta a punta. Casi casi que se parece al amor.
Te leo, te escucho, te veo, te siento, te desarmo, te busco, te vuelvo a armar, te escribo, te canto, te bailo, te huelo, te abrazo, te extraño, te atraigo, te alejo.
Y de golpe desapareces, y desaparezco. Y si te he visto no me acuerdo. Y me pierdo por un rato en pensamientos rebuscados. Y es que en realidad simplemente somos eso. Un poquito de amor francés, un ratito de placer y compañía. Somos algo confuso, desordenado, algo que nos hace bien.
Somos algo que intenta. Somos algo que casi casi se parece al amor.
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