3.5.13

 Vivimos en un eterno masoquismo. En un eterno tire y afloje. Que me gusta, pero no. Que no me quiere, pero lo hago reír. Que nos llevamos bien, pero nos peleamos. Que nos gustamos, pero apenas nos conocemos. Que sí, que no. Que blanco, que negro.
 Vivimos en un eterno masoquismo sólo por interesarnos por alguien que tiene su corazón en otro cuerpo, su mente en otra vida y su alma en otro sentir. Y, ¿cuántos de nosotros sabemos que la persona que más nos importa, no nos merece ni un poco?
 'Ama a quien llora por ti' dijeron una vez, y se me grabó a fuego en la piel. ¿Es posible? Si cada uno de nosotros amara a quien llora por nosotros, volveríamos al mismo masoquismo anterior, ya que dudo que exista una persona que no tenga alguien que anhele hacerla sonreír. Entonces, preferimos quedarnos con el masoquismo que nosotros mismos elegimos, que nosotros mismos inventamos. Aquel que apenas conocemos y nos hace sentir paz, o aquel que conocemos tanto que nos da felicidad. 
 Vivimos en un eterno masoquismo y sí, si es así, es porque nosotros lo quisimos.