Gritar sin que nadie me escuche.
Y consumirme como la ceniza del tabaco.
Llenar mi aire de distintos humos para irme un rato.
Y olvidarme de lo que me molestó ayer.
Irme lejos de la gente.
(Y poder hacer oídos sordos.)
Y ojos ciegos.
Y corazón que no siente.
Y quererme de nuevo,
aunque después se me pase.
Es que a veces no me tolero,
y lo único que quiero es irme de mí.
Es que a veces mi cabeza grita más fuerte,
y, en serio, ¿puedo irme un rato de mí?