6.9.12

Llovemos.

Llueve. Algo tan ordinario y tan fuera de lo común. Llueve y los sentimientos fluyen más tranquilos, como si el ruido de las gotas los ocultaran tras altísimos muros. Llueve y lavamos nuestras asperezas, nuestros asuntos pendientes. Llueve y con la lluvia, llovemos nosotros. Nos relajamos, nos dejamos ser. Veo al agua mojar tu vida, mojarte a vos; es la mejor imagen que vi. Llueve, y me haces feliz. Precipita, de arriba para abajo, como lo vimos desde que eramos chicos, y este suceso era el mejor motivo para jugar, y ensuciarnos un poco más. Se oye su sonido, su canto (amigo del sueño, de las tardes de guitarra, de los amigos y del amor). Se huele su aroma, cautivador, lleno de recuerdos.
Llueve y nos dejamos ser, con un evento meteorológico, tan ordinario y tan fuera de lo común.

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